El pasado 9 de mayo, la Escuela celebró su primer evento dedicado, esta vez, al líder y al entorno altamente cambiante al que se ve sometido cada día.

25 personas y 14 empresas del mundo del retail asistieron con el objetivo de incorporar a su día a día nuevas herramientas, compartirlas con sus equipos, explorar lo último y más efectivo en liderazgo y conocer la Escuela, nuestra esencia y nuestra manera de trabajar.

El marco del evento se construyó desde la situación del Retail en España, de la necesidad de empezar a trabajar de una manera distinta para generar resultados distintos y de la figura líder como figura necesaria e imprescindible para generar contextos donde las personas sean responsables y actores principales de lo que ocurre en su entorno.

El programa que trabajamos y desarrollamos giró entorno a los nuevos paradigmas con los que se encuentra el liderazgo actualmente, los entornos VUCA y la gestión del cambio, las nuevas competencias clave en el liderazgo, qué es lo que funciona a la hora de motivas y qué no lo hace, inteligencia colectiva y la gestión de equipos de alto rendimiento en entornos de alta complejidad.

Desde la Escuela apostamos por la responsabilidad que los líderes tienen para hacer que los cambios de un Retail mejor se produzcan, por la necesidad de empoderar y de responsabilizar a vendedores, directores de tienda y demás personas que están en contacto con clientes, de la indispensable toma de conciencia de la capacidad de influencia de cada uno en su papel de colaborador y de la necesidad de generar contextos donde las personas se sientan útiles y encuentren sentido en aquello que hacen.

Desde aquí queremos dar las gracias a cada una de esas personas por su incansable inquietud de mejora, por su generosidad a la hora de aportar a sus equipos su mejor versión, a las empresas que han creído en nosotros y en nuestra capacidad de generar contextos más productivos, a Álvaro Merino por su profesionalidad y talento puesto al servicio de los demás, a Eduardo Vega-Penichet, director general de Acotex, por creer en nosotros y en un Retail mejor, y a los demás colaboradores y expertos que nos acompañan y hacen que la Escuela y nuestra labor de mejora constante, tenga sentido.

A todos ellos, a todos vosotros, gracias.

  

Hace unos días, tuvimos la suerte de colaborar con CASAS en la formación de sus directores de tienda y, desde aquí, os queremos dar las gracias.

Gracias por querer seguir creciendo y por seguir teniendo como objetivo principal cuidar de vuestros colaboradores y de vuestros clientes.

CASAS son el reflejo de un equipo de personas con afán constante de crecimiento, de permeabilidad a la hora de abrazar ideas y aprendizajes nuevos, del reconocimiento de la mejora constante y del trabajo entregado a sus mayores prescriptores: sus clientes.

90 años de tradición se notan... y se aprecian en los valores de cada una de las personas que, juntas, aportan a vuestra marca y esencia vuestro valor más perfecto: "conseguir la máxima satisfacción de nuestros clientes ofreciendo moda, exclusividad y calidad".

Desde la Escuela, os agradecemos vuestra confianza y vuestra capacidad de sumar y de aportar a la experiencia que ya tenéis, nuevas maneras de seguir creciendo.

Gracias por vuestras puertas abiertas, por vuestras personas repletas de ganas de seguir avanzando y por dejar que, con clientes como vosotros, la Escuela de Retail tenga sentido.

 

 

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¿Yo robotizo... tú robotizas?

Hola, soy tu jefe y responsable de todo esto y ¿sabes qué? que si esto sale mal, el primero que se irá, tendré que ser yo, porque soy el responsable de todo esto. Además, para que no quede ninguna duda, te voy a explicar todo lo que tienes que hacer y, claro está, que decir. Al fin y al cabo, tu estás aquí para hacer bien tu trabajo, no para cuestionarte nada. No hay tiempo para cuestionarse nada, las cifras... son las cifras. La manera de hacer las cosas bien hechas, ya están pensadas. Sólo queda llevarlas a la práctica. Las pensé yo y algunos otros responsables, también de todo esto.

¿Sabes por qué? Porque así me aseguro que las cosas se hagan bien, que no exista margen de error, es cuestión de causa-efecto. Si yo te digo "rojo", di "rojo" y, así, el cliente comprará rojo. No te cuesta nada y el éxito está asegurado. Venderemos más, gracias a "nuestra" manera de hacer las cosas.

Por otro lado, te pido que sonrías, de manera natural y que digas "bienvenido a...". Es la manera de hacer que el cliente se sienta como en casa. Ah, y que también sea natural. Eso se nota y el cliente no es tonto.

Es importante que te sientas como en casa y que estés orgulloso de pertenecer a esta gran familia. Te explico cómo: recordándote todos los días lo importantes que somos. Tú también. Somos una marca de prestigio mundial. Salimos hasta en la tele y eso... es para estar muy orgulloso. Recuérdalo todos los días. Gracias a personas como tú, esto es grande.

Algo más. Tengo miedo, aunque negaré habértelo dicho jamás. Miedo de perder el control y de que mi trabajo deje de tener sentido. Miedo a no ser nadie y a dejar de ser respetado por lo que soy: la persona que da instrucciones y determina cómo funcionan las cosas en este equipo. Por ello, y para que todos estemos más tranquilos, asumamos nuestros roles. ¿El mío?, hacer que vendas más. El tuyo, vender más. Yo te explico cómo.

Hola, soy tu empleado,  y me encanta sentirme útil en todo lo que hago, aportar mi parte más creativa y contribuir de alguna manera en el crecimiento de esta empresa. Mi trabajo sólo tiene sentido cuando siento que contribuyo en aquello para lo que trabajo.

Pero no me dejas. Tu manera de imponer decir las cosas, tu miedo a soltar por si otros toman de la manera equivocada, tu manera de hacer las cosas desde la eterna presión y tu actitud distante lo hacen difícil.

Además quieres que forme parte de algo que es sólo tuyo, no mío. Porque las cosas de uno, sólo lo son cuando participa desde la responsabilidad que uno asume, y esa responsabilidad la asumes tú sólo. No preguntas, afirmas. No cuestionas, impones. No involucras, robotizas.

Pero claro, no toda la responsabilidad de esto va a ser tuya. Yo también tengo miedo. aunque negaré habértelo dicho jamás. Miedo de comunicar cómo me siento y de expresar las propuestas que se me ocurran. No sé si las mejores, pero sí las que tienen la intención de aportar y de generar mejores resultados. Miedo a ser alguien y a ser consecuente con lo propuesto. Por ello, y para que todos estemos más tranquilos, asumamos nuestros roles. ¿El mío?, hacerte ver que vendo mucho. El tuyo, hacerme ver que te importo.

Es imprescindible, como bien dice Álvaro Merino en uno de sus últimos artículos, tener cubierta la necesidad de percibir que tenemos opciones donde elegir y que nuestras acciones dependen de nuestra voluntad. Cuanto más robotizamos, más fulminamos la necesidad de autonomía que todos tenemos. 

Para conseguir de manera real que alguien se sienta parte de un proyecto común, es imprescindible generar lazos de co-responsabilidad. Es verdaderamente difícil sentirnos útiles si no participamos, y sólo se participa desde la pregunta, no desde la afirmación.

 

 

 

 

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Director general de Acotex

Hay personas dispuestas siempre a abrir puertas, a hacer crecer posibilidades y a acompañar desde su lado más generoso.

Este post va dedicado a alguien que nos ha brindado su apoyo desde que la Escuela empezó siendo una idea y nos ha regalado momentos de acompañar, de conectar con otros profesionales, de abrir caminos y de creer en nosotros y en el retail.

Eduardo Vega-Penichet es director de Acotex, la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos, que reúne a más de 800 marcas, diseñadores y más de 9000 puntos de venta en nuestro país. También es Miembro de la Comisión de Comercio y Turismo en la CEIM-CEOE y Miembro del comité organizador de ferias, pasarelas y eventos como MOMAD, MFShow, Vogue Fashion’s Night Out, Salesas Village, TrendCycle, Cosmopolitan Shopping Week, entre otras.

Y también es un abridor de puertas, y de caminos, y de vías por las que seguir avanzando. Así es. Eduardo abre puertas, y conecta a personas, y busca vías de colaboración, y se implica, y se mueve por todo aquello que respira Retail.

Desde la Escuela queremos darte las gracias por estar siempre y por contribuir a convertir en alcanzable nuestro proyecto de transformar a personas y empresas y por creer que el mundo de los equipos y de su relación con los clientes se puede cambiar.

Gracias Eduardo por tu generosidad, por tu profesionalidad, por tu cercanía y por tu disposición a hacer que las cosas ocurran . Mil gracias.

 

 

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... ¡ya!

Una vez alguien muy sabio me dijo: "si está en tu cabeza, acabará en tu mano". Y entonces empecé a proyectar un sueño, una idea que rondaba por mi cabeza y que venía de una inquietud personal muy fuerte: contribuir a la mejora de la profesión de vendedor y de sus líderes a través del compartir de mi experiencia y conocimiento adquiridos durante todos estos años.

Una idea que viene de poner al servicio de la profesión y de los clientes una escuela, capaz de recoger todo el conocimiento necesario para ser el mejor profesional del sector, y compartirlo entre todos los que quieran seguir creciendo en este maravilloso mundo del Retail.

Busqué a mis maestros, aquellos profesores y personas que me ayudaron a crecer,  y les pedí que aportasen todo su conocimiento a la escuela y a todas las personas que forman y formarán parte de ella. Álvaro Merino, Carme Sánchez Pascuet, Jaime de la Figuera, Paz Herrera, Mª José González, Isabel Yuste y una lista larga de personas bonitas, de profesionales enormes, de conocedores de lo que hacen, de muy expertos, forman parte de aquel sueño que hoy se estrena y da un pasito más hacia un objetivo claro: profesionalizar el sector retail, empoderar a todos esos vendedores y sacar su mejor versión, liderar desde el talento y comunicar desde lo auténtico. Transmitir que siempre podemos ofrecer una mejor versión de nosotros mismos.

Este post va dedicado a todos esos maestros, personas sabias y cercanas por creer que las cosas se pueden cambiar, por confiar en las personas que sueñan y por conseguir que esos sueños tomen forma a través de su apoyo en forma de acción y confianza. De todo corazón, gracias.

                                                                                     Cristina Castillo

Nightmares Fear Factory

¿Vendes o despachas?

Es curioso como la mayoría de respuestas a esta pregunta en personas que se dedican a trabajar en tienda es automática: "vendo, por supuesto". Y es entonces cuando me planteo si realmente es así. Para ello me paro a pensar para encontrar las posibles diferencias entre vender y despachar.

Allá vamos.

En mi opinión, un despachador es aquel que se limita a dar al cliente lo que el cliente quiere. Ni más, ni menos. La practicidad llevada a su máximo exponente. "Su tabaco, gracias".
Un despachador no entiende de venta emocional, ni de acompañar en el proceso de venta, ni de ofrecer más de lo que el cliente espera.
Si le preguntásemos qué es lo que hace en su trabajo, nos diría, muy probablemente, que lo que le dicen que haga: "saluda, di bienvenidos a..., ofrece siempre la corbata a conjunto y sonríe. Y que sea natural".
Un despachador no aporta cosecha propia. A un despachador no se le paga para ofrecer ideas, ni para ir más allá de lo que sus capacidades innatas y aprendidas podrían llevarle sin duda. Un despachador pone alarmas, dobla ropa, repone, saluda (de vez en cuando) y ofrece lo que se le pide.

Y entonces... ¿un vendedor? Eso ya es distinto. Palabras mayores.

Un vendedor es experto en lo que vende y en el cómo lo vende. Un vendedor conoce el producto, sabe de sus ventajas, es experto en adaptar lo que tiene para ofrecer a la necesidad de cada cliente. Sabe de moda, de potenciar la imagen del comprador dando opciones de lo que considera mejor para él, asesora y se implica.
Un vendedor sabe de tejidos, de cómo se tratan, de transmitir los valores de la empresa y los suyos. Sabe de creencias y de objeciones y, lo mejor, de cómo trabajarlas para cerrar ventas; sabe habilidades intrapersonales y de cómo ofrecer su mejor versión a través de una actitud trabajada desde el sentirse útil porque un vendedor aporta y va más allá de lo que se le pide.
Un vendedor sabe generar confianza desde todos los ámbitos de la comunicación, desde lo que dice, hasta el cómo lo dice, aunque no hable.
Un vendedor es alguien que hace posible que las empresas dedicadas al sector textil en este país, vendan más, crezcan, generen riqueza porque generan confianza y esa confianza no es otra cosa que la mezcla necesaria entre un qué y un cómo.

Dicho esto, sería interesante que volviésemos a plantearnos la respuesta, esta vez reflexionando en las diferencias que hay entre las dos maneras de relacionarnos con el cliente.

Una se sustenta en el propio valor del oficio de vender, tiene que ver con conocimiento, con profesionalidad, la otra no. Ambos generan resultados para la empresa a la que pertenecen (aunque unos con orgullo de pertenencia y otros no), resultados muy diferentes, como es de esperar.

¿Vendes... o despachas?