Nightmares Fear Factory

¿Vendes o despachas?

Es curioso como la mayoría de respuestas a esta pregunta en personas que se dedican a trabajar en tienda es automática: "vendo, por supuesto". Y es entonces cuando me planteo si realmente es así. Para ello me paro a pensar para encontrar las posibles diferencias entre vender y despachar.

Allá vamos.

En mi opinión, un despachador es aquel que se limita a dar al cliente lo que el cliente quiere. Ni más, ni menos. La practicidad llevada a su máximo exponente. "Su tabaco, gracias".
Un despachador no entiende de venta emocional, ni de acompañar en el proceso de venta, ni de ofrecer más de lo que el cliente espera.
Si le preguntásemos qué es lo que hace en su trabajo, nos diría, muy probablemente, que lo que le dicen que haga: "saluda, di bienvenidos a..., ofrece siempre la corbata a conjunto y sonríe. Y que sea natural".
Un despachador no aporta cosecha propia. A un despachador no se le paga para ofrecer ideas, ni para ir más allá de lo que sus capacidades innatas y aprendidas podrían llevarle sin duda. Un despachador pone alarmas, dobla ropa, repone, saluda (de vez en cuando) y ofrece lo que se le pide.

Y entonces... ¿un vendedor? Eso ya es distinto. Palabras mayores.

Un vendedor es experto en lo que vende y en el cómo lo vende. Un vendedor conoce el producto, sabe de sus ventajas, es experto en adaptar lo que tiene para ofrecer a la necesidad de cada cliente. Sabe de moda, de potenciar la imagen del comprador dando opciones de lo que considera mejor para él, asesora y se implica.
Un vendedor sabe de tejidos, de cómo se tratan, de transmitir los valores de la empresa y los suyos. Sabe de creencias y de objeciones y, lo mejor, de cómo trabajarlas para cerrar ventas; sabe habilidades intrapersonales y de cómo ofrecer su mejor versión a través de una actitud trabajada desde el sentirse útil porque un vendedor aporta y va más allá de lo que se le pide.
Un vendedor sabe generar confianza desde todos los ámbitos de la comunicación, desde lo que dice, hasta el cómo lo dice, aunque no hable.
Un vendedor es alguien que hace posible que las empresas dedicadas al sector textil en este país, vendan más, crezcan, generen riqueza porque generan confianza y esa confianza no es otra cosa que la mezcla necesaria entre un qué y un cómo.

Dicho esto, sería interesante que volviésemos a plantearnos la respuesta, esta vez reflexionando en las diferencias que hay entre las dos maneras de relacionarnos con el cliente.

Una se sustenta en el propio valor del oficio de vender, tiene que ver con conocimiento, con profesionalidad, la otra no. Ambos generan resultados para la empresa a la que pertenecen (aunque unos con orgullo de pertenencia y otros no), resultados muy diferentes, como es de esperar.

¿Vendes... o despachas?