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¿Yo robotizo... tú robotizas?

Hola, soy tu jefe y responsable de todo esto y ¿sabes qué? que si esto sale mal, el primero que se irá, tendré que ser yo, porque soy el responsable de todo esto. Además, para que no quede ninguna duda, te voy a explicar todo lo que tienes que hacer y, claro está, que decir. Al fin y al cabo, tu estás aquí para hacer bien tu trabajo, no para cuestionarte nada. No hay tiempo para cuestionarse nada, las cifras... son las cifras. La manera de hacer las cosas bien hechas, ya están pensadas. Sólo queda llevarlas a la práctica. Las pensé yo y algunos otros responsables, también de todo esto.

¿Sabes por qué? Porque así me aseguro que las cosas se hagan bien, que no exista margen de error, es cuestión de causa-efecto. Si yo te digo "rojo", di "rojo" y, así, el cliente comprará rojo. No te cuesta nada y el éxito está asegurado. Venderemos más, gracias a "nuestra" manera de hacer las cosas.

Por otro lado, te pido que sonrías, de manera natural y que digas "bienvenido a...". Es la manera de hacer que el cliente se sienta como en casa. Ah, y que también sea natural. Eso se nota y el cliente no es tonto.

Es importante que te sientas como en casa y que estés orgulloso de pertenecer a esta gran familia. Te explico cómo: recordándote todos los días lo importantes que somos. Tú también. Somos una marca de prestigio mundial. Salimos hasta en la tele y eso... es para estar muy orgulloso. Recuérdalo todos los días. Gracias a personas como tú, esto es grande.

Algo más. Tengo miedo, aunque negaré habértelo dicho jamás. Miedo de perder el control y de que mi trabajo deje de tener sentido. Miedo a no ser nadie y a dejar de ser respetado por lo que soy: la persona que da instrucciones y determina cómo funcionan las cosas en este equipo. Por ello, y para que todos estemos más tranquilos, asumamos nuestros roles. ¿El mío?, hacer que vendas más. El tuyo, vender más. Yo te explico cómo.

Hola, soy tu empleado,  y me encanta sentirme útil en todo lo que hago, aportar mi parte más creativa y contribuir de alguna manera en el crecimiento de esta empresa. Mi trabajo sólo tiene sentido cuando siento que contribuyo en aquello para lo que trabajo.

Pero no me dejas. Tu manera de imponer decir las cosas, tu miedo a soltar por si otros toman de la manera equivocada, tu manera de hacer las cosas desde la eterna presión y tu actitud distante lo hacen difícil.

Además quieres que forme parte de algo que es sólo tuyo, no mío. Porque las cosas de uno, sólo lo son cuando participa desde la responsabilidad que uno asume, y esa responsabilidad la asumes tú sólo. No preguntas, afirmas. No cuestionas, impones. No involucras, robotizas.

Pero claro, no toda la responsabilidad de esto va a ser tuya. Yo también tengo miedo. aunque negaré habértelo dicho jamás. Miedo de comunicar cómo me siento y de expresar las propuestas que se me ocurran. No sé si las mejores, pero sí las que tienen la intención de aportar y de generar mejores resultados. Miedo a ser alguien y a ser consecuente con lo propuesto. Por ello, y para que todos estemos más tranquilos, asumamos nuestros roles. ¿El mío?, hacerte ver que vendo mucho. El tuyo, hacerme ver que te importo.

Es imprescindible, como bien dice Álvaro Merino en uno de sus últimos artículos, tener cubierta la necesidad de percibir que tenemos opciones donde elegir y que nuestras acciones dependen de nuestra voluntad. Cuanto más robotizamos, más fulminamos la necesidad de autonomía que todos tenemos. 

Para conseguir de manera real que alguien se sienta parte de un proyecto común, es imprescindible generar lazos de co-responsabilidad. Es verdaderamente difícil sentirnos útiles si no participamos, y sólo se participa desde la pregunta, no desde la afirmación.